domingo, 21 de junio de 2020

EL DRAGÓN DE OJOS COLOR MIEL

No tan lejos a ti, vive un dragón que custodia su castillo.

Como en todas las historias y en los cuentos, allí estaba una princesa, que la verdad, no sabía que estaba encerrada.
 Tampoco conocía al dragón.

Un día caluroso de agosto, la princesa se decidió a dar un paseo por el castillo, y se encontró de frente con un chico, le resultaba familiar.

A los pocos días, la princesa no paraba de dar vueltas por el castillo para encontrarse con él, y él ahí estaba en el mismo lugar día tras día, con esas miradas que llegan al alma.
Empezaron a conocerse y se hicieron inseparables, pero ella no entendía que aquel chico tan fantástico estuviera alli. Encerrado con ella en ese castillo, tan oscuro y tan grande. Ya que de noche daba miedo, solo se oían gritos y golpes. La princesa se asustaba al principio por el ruido, pero luego se le pasaba; sabía que aquel chico, ya un amigo, estaba en ese mismo lugar y le volvía la paz. 
Él quería a la princesa y ella ya se habia dado cuenta.

Pasó un poco mas de un año y ya se conocían tanto que podían hablar el uno por el otro. Estaban enamorados, una amistad tan fuerte, siendo tan parecidos no podía seguir de otra manera. Hicieron un viaje a uno de los lugares favoritos del chico, su primer viaje juntos, que recordarían toda la vida.
El chico contaba muchas historias a la princesa, que ella escuchaba muy atenta.
Llegó un día en el que la princesa empezó a contarle las suyas, realmente estaba muy triste. Le apetecía conocer mundo. Sin embargo el chico, le insistía en que se estaba mejor en ese reino. Pero el chico al ver a la princesa tan triste, le dió la mano y la acompañó a su nuevo hogar, una casa sin tanta oscuridad, y mas accesible, donde sea realmente feliz y quizás se sintiera más libre. 

Así fue y llegaron al lugar perfecto, un paisaje que le sonaba, como si ya hubiera vivido allí en otro momento.


Los años en ese nuevo hogar se llenaron de felicidad, el chico ya vivía los fines de semana allí, después debía volver a su castillo. Al tiempo, la chica empezó a pensar en el dragón. No habia vuelto a saber de él, y decidió que una noche iría al castillo a buscarle. ¿Por qué si no ese castillo iba a estar allí, tan alto, tan grande y tan oscuro, y sin nadie alrededor? No tenía ningún sentido. ¿Serían esos ruidos que por la noche le asustaban los que pertenecían al dragón?

A los pocos días, y sin exito volvió con pena tras no encontrar al dragón, pero cuando llegaba a su casa, ahí estaba; una sombra en esa penumbra. Era el chico, pero su sombra parecía la de un dragón
A partir de ese día el chico le empezó a contar las mismas historias que la chica escuchaba entonces pero con matices, y lloraron los dos. 
Habian creado un nuevo mundo, donde juntos estaban seguros, felices y mucho más fuertes.
Despúes de eso, todos los días la princesa iba al otro castillo a hablar con su chico. Día tras días y noche tras noche, hasta que oyó unos ruidos y se quedó parada, no se veía nada y de repente, ahí tenía al dragón frente a ella. 

Pero no se asustó, esperó con cautela y entonces se acercó y le tocó la nariz, a lo que el dragón con esos ojos color miel, se empezó a deshacer hasta volverse un chico, ¡su chico! 

A la princesa le fascinó tener ese poder, podía cambiar dragones por chicos y después de más de nueve años, seguía intentandolo. 

Ella también descubrió el poder del chico:
Todo lo que tocaba le hacia brillar, hasta el petalo más mustio revivía, y el chico no se si lo sabe pero a la princesa desde que le conoció brilla cada día.


Los dragones son animales grandes, cuidan de todos los castillos, son protectores, y puede que su función y apariencia sea asustar, pero su corazón es todavía más poderoso y puede con todo.


Te quiero, mi chico, mi dragón de ojos color miel




A.


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